El Partido Demócrata necesita con urgencia una renovación si pretende ganarle a Donald Trump en 2020.

En su afán por aparecer en los medios a como dé lugar, la ex candidata a la presidencia de los Estados Unidos, Hillary Clinton, ha dicho en una entrevista reciente al diario progresista británico The Guardian que “Europa tiene que controlar la inmigración” para detener la creciente ola del llamado “populismo de derechas”, refiriéndose a los conservadurismos anti inmigración de Viktor Orbán y Matteo Salvini -que ya ocupan las primeras magistraturas de Hungría e Italia, respectivamente- y del imparable crecimiento de VOX en España, y del alemán Alternative für Deutschland.

Cualquier bus le sirve a la ex Secretaria de Estado: durante la primaria presidencial de 2008 afirmaba tajantemente que “no se puede tener las fronteras abiertas” y abogaba por multar a quienes contrataran a inmigrantes ilegales y deportarlos a diestra y siniestra.

Luego, durante la campaña de 2016 Hillary Clinton prometía abrir las puertas para otorgar la ciudadanía a las más de 11 millones de personas que no la tienen

Ahora, vuelve nuevamente sobre sus palabras a decir entre líneas a los europeos lo que ya todos saben: que la política de puertas abiertas de 2015 impulsada por la canciller alemana Ángela Merkel fue un fracaso estrepitoso que condujo a la anarquía migratoria. Los ciudadanos están castigando a Merkel en las urnas.

Nadie parece querer explicar o tener en cuenta que entre 2008 y 2016, el Partido Demócrata perdió nada menos que diez millones de votos; mucho se habla del “efecto Trump”, pero poco o nada del “efecto Hillary”. El rechazo que la ex candidata produce es más evidente cuando, en la última campaña electoral, los demócratas tuvieron que acudir al ex presidente Barack Obama para que saliera de su cómodo retiro y apoyara a varios demócratas a lo largo de Estados Unidos.

Su participación le consiguió victorias importantes al Partido en el Congreso, pero fue insuficiente en gubernaturas claves como Georgia y Florida, donde los demócratas Stacey Abrams y Andrew Gillum no pudieron ganarle a los republicanos Brian Kemp y Ron DeSantis, que recibieron el apoyo personal del presidente Donald Trump.

Los referentes demócratas actuales son, además de Obama y los Clinton, el senador Bernie Sanders, de 77 años, y la líder demócrata en la Cámara baja, Nancy Pelosi, de 78 años

No se ve, en el corto plazo, referentes de mediana edad con carrera que puedan servir como potenciales candidatos, como sí los tiene el Partido Republicano en Rand Paul o Paul Ryan, por ejemplo.

El Partido Demócrata necesita alejarse de la imagen electoralmente repulsiva de Hillary Clinton e impulsar con urgencia una renovación que traiga sangre nueva, si pretende ganarle a Trump en las elecciones de 2020.

  • Ilustración: Especial