Andreina Mujica abre sin pretensiones un muestrario de la vida en curso. Aunque a través de su ojo privilegiado podemos ver el asombro que nos otorga el fragmento.

Mujica (Venezuela) tiene un aire de divertimento, de juego y poderosos símbolos soterrados sobre la irrupción. En su obra la vida cotidiana se muestra asombrosa en los detalles. Hay en su composición de lo lúdico, sin embargo, dejos de ironía por donde asoma la provocación.

Andreina es minuciosa, dueña de una paleta de color fotográfico vivo, y en sus imágenes el juego se ofrece como un aire fresco, como una ronda infantil. Nos llena de luz. Nos hace respirar vitales.

 *Ruleta Rusa te sugiere escuchar la música de Manu Chao y la poesía también itinerante de Héctor Cañón.

La paradoja del agua

 

La música de la corriente

está enseñando

que no existe el tiempo.

Cuando las luces del cielo se apagan,

permanece el pulso azul de las estrellas

batiéndose en el agua

como una vieja melodía

que contiene todas las palabras.

Eso es amor:

la música como el tiempo es solo agua.

A esta hora los viajeros reposan,

la luna no tiene orgullo por alumbrar al hombre

y tanto aire entre las hojas

se va diluyendo

en la música buena y larga

de agua

que, aún desvaneciéndolas,

hace interminables las orillas.

 

Héctor Cañón