Manuel Álvarez Bravo es un icono fundamental de la imagen de México en el orbe. Cronista visual del esplendor de una nación con tonalidad vibrante, entre nubes suspensas, que se abre en llamas al siglo XX.

Álvarez Bravo (Ciudad de México. 1902) se entrega a la mirada. Hay en su arte un hechizo instantáneo que remite a evocaciones de flores antiguas, piedra viva, una danza de fuego o aire revuelto. Aún en la tristeza la luz acaricia los rostros y el resquicio de la memoria del México desnudo con furia luminosa.

En las imágenes a blanco y negro de Álvarez Bravo subyace un canto irisado a la vida que se nos otorga violenta o festiva mientras ensoñamos las posibilidades de entender qué significa respirar. Una breve reflexión antes de dejar de ser.

*Ruleta Rusa te sugiere escuchar la poderosa música Caifanes y la sagrada poesía de Octavio Paz.

Piedra de Sol

(fragmento)

tu falda de maíz ondula y canta,
tu falda de cristal, tu falda de agua,
tus labios, tus cabellos, tus miradas,
toda la noche llueves, todo el día
abres mi pecho con tus dedos de agua,
cierras mis ojos con tu boca de agua,
sobre mis huesos llueves, en mi pecho
hunde raíces de agua un árbol líquido,

voy por tu talle como por un río,
voy por tu cuerpo como por un bosque,
como por un sendero en la montaña
que en un abismo brusco se termina
voy por tus pensamientos afilados
y a la salida de tu blanca frente
mi sombra despeñada se destroza,
recojo mis fragmentos uno a uno
y prosigo sin cuerpo, busco a tientas,

corredores sin fin de la memoria,
puertas abiertas a un salón vacío
donde se pudren todos los veranos,
las joyas de la sed arden al fondo,
rostro desvanecido al recordarlo,
mano que se deshace si la toco,
cabelleras de arañas en tumulto
sobre sonrisas de hace muchos años,

a la salida de mi frente busco,
busco sin encontrar, busco un instante,
un rostro de relámpago y tormenta
corriendo entre los árboles nocturnos,
rostro de lluvia en un jardín a obscuras,
agua tenaz que fluye a mi costado,

busco sin encontrar, escribo a solas,
no hay nadie, cae el día, cae el año,
caigo en el instante, caigo al fondo,
invisible camino sobre espejos
que repiten mi imagen destrozada,
piso días, instantes caminados,
piso los pensamientos de mi sombra,
piso mi sombra en busca de un instante

Octavio Paz