Robert Owen quería construir en territorio estadounidense y mexicano hace casi dos siglos. Tal vez el futuro hoy sería otro si lo hubiese conseguido.

BILLETE DE TRABAJO

Hace 188 años Robert Owen, empresario socialista utópico inglés, intentó hacer una nueva nación entre Coahuila y Texas. Para entonces, 1828, ese territorio aún pertenecía a México y Texas estaba en conflicto porque deseaban independizarse.

De alguna forma Owen sabía que en el futuro habría problemas entre los pobladores de ambos lados

Owen, solicitó al gobierno mexicano le fuera donado ese territorio para fundar la New Harmony, un planteamiento urbano experimental para el desarrollo de una nueva forma de organización de la vida humana en común.

nueva armonía roberto owen méxico (1)

Y también lazó una afirmación premonitoria y uno de los argumentos por los que la New Harmony debía tener como sede un espacio de México y de Estados Unidos:

1.- Que es una provincia fronteriza entre la República Mexicana y los Estados Unidos, que está ahora colonizándose con circunstancias que pueden producir rivalidades y disgustos entre los ciudadanos de ambos Estados y que muy probablemente, en una época futura, terminarán en una guerra entre las dos Repúblicas. (-De hecho, esta guerra ocurriría siete años después con la victoria de Estados Unidos y la pérdida de más de la mitad del territorio mexicano-).

2.- Que esa provincia se poblaría pronto con gente de costumbres, educación e inteligencia superiores, y cuya mira principal sería no sólo conservar la paz entre las dos Repúblicas, sino demostrar los medios por los cuales las causas de guerra entre todas las naciones desaparecerían, quedando asegurados para cada uno los fines que se esperan obtener con la guerra más afortunada.

“La sociedad se formará de individuos de cualquiera nacionalidad cuyo ánimo sea tan ilustrado que se haga superior a las preocupaciones de localidad, y su único objeto será mejorar la condición del hombre”

En su carta argumentaba también:

Las preocupaciones de todos los pueblos vienen de su educación o de las circunstancias generales o particulares que atravesaron desde la infancia a la virilidad”, y aseguraba que él, como empresario de éxito, había comprendido que “para acabar con esas preocupaciones debe adoptarse una nueva línea de conducta, a fin de que la población del mundo pueda conocer los errores que la rodean y el alcance de los males que continuamente está alimentando con daño suyo y de su posteridad”.

El gobierno mexicano respondió a Owen a través de su secretario de relaciones exteriores Vicente Rocafuerte: “Yo sentiré que emprenda un viaje tan largo sin la menor esperanza de realizar su proyecto, que aunque es muy hermoso, muy plausible y muy filantrópico en el papel, es inverificable en la práctica (…) Aunque convengo en la exactitud de sus ideas, la hermosura de su teoría, me parece impracticable en el estado actual de nuestra población”.

La nueva nación nunca nació

México perdió gran parte de su territorio en lo que  y Estados Unidos siguió su historia de gran imperio. Ambos países quedaron divididos; hoy mucho más que nunca.

El año pasado, la UNESCO añadió a su lista de Memoria del Mundo la correspondencia de Robert Owen, también considerado el fundador del movimiento cooperativo en el mundo.