Dos de los autores leoneses premiados en este 2017 por su trabajo hablan sobre su obra, simbología y el papel de la poesía en el siglo XXI. Hölderlin planteaba: ¿Y para qué poetas en tiempos de penuria?  Marco Ornelas y Pedro Mena responden con su obra.

Hablar de un movimiento poético en Guanajuato es algo impreciso. Podemos hablar de poesía, de poetas, pero no necesariamente de un eje o grupo que aglutine una manifestación de ideas o planteamientos. En el siglo XXI los manifiestos o grupos son algo extraño, al menos para este par de poetas leoneses que no son gregarios.

En 2017 dos poetas de León han destacado al recibir el reconocimiento por su obra. Marco Ornelas (1978) y  Pedro Mena Bermúdez (1982). Uno se ha hecho con el Premio de Literatura de León, en el área de poesía libre; y el otro logró la beca de Creador con Trayectoria por el Instituto Estatal de la Cultura.

Aunque Ornelas y Mena no abrevan de grupos, tienen en común eslabones que les significan: la enseñanza de Gabriel Márquez de Anda. Uno de los poetas malditos de Guanajuato. Y la filosofía

En espacios distintos, a tiempos distintos, con voces distintas estos dos poetas, que están recibiendo el reconocimiento a su trabajo de años, hablan con Ruleta Rusa mx en entrevista.

Marco Ornelas

‘Lo maravilloso de la infancia es que no dura para siempre’

Marco Ornelas quería ser músico de rock mientras estudiaba en la Prepa Oficial, pero la poesía de Juan Manuel Nieto Antúnez –ex rector de la Universidad de Guanajuato y ex director de la Prepa Oficial- le enseñó a ver las cosas de otra forma.

No sé si la geografía importe mucho para alguien que escribe poesía, supongo que sí, aunque las circunstancias deben ser más determinantes. Yo soy de mis circunstancias. No quería ser poeta, quería ser rockero. Creo que el rock es una música de resistencia para encarar la vida con los chingadazos, enfrentarla (…) Juan Manuel Nieto Antúnez me integró a su círculo, aunque yo era un rebelde, y ahí descubrí la poesía. Fue como un padre para mí. Uno de sus libros de poesía me transformó.

Quería ser rockero, pero la poesía me dio una forma muy bella de acercarme a la música, porque la poesía es música. Me veo en ese momento, con 16 o 17 años saliendo la Prepa, con un chingo de inseguridad, con un chingo de miedos, de cómo acercarme al mundo, cómo entenderlo, y me encuentro con otro libro que me da el poeta Gabriel Márquez de Anda: ‘La poesía en la práctica’, de Gabriel Zaid. Ahí empezó todo”, recuerda Marco mientras entorna los ojos y se deja llevar por el tiempo que ha pasado. La nostalgia le invade de golpe.

Con 20 años y queriéndose comer el mundo le envía una carta de siete páginas a Gabriel Zaid ‘exigiendo’ una demanda de crítica a un poema que le publican. Para su sorpresa, el ensayista, y también poeta, le responde alentándole a que abrace las letras. E incluso a compactar su nombre para hacerlo más rentable poéticamente.

Para mí la respuesta de Zaid fue una especie de iniciación”, dice con orgullo Marco mientras aprovecha una pausa para despachar algunos asuntos inmediatos con su asistente en el pequeño despacho jurídico que atiende desde hace años, luego que decidió independizarse.

La filosofía ha jugado un papel fundamental en la obra de Ornelas, que ha sido mayoritariamente conceptual en su poesía. Además de apostar a la brevedad, pues recuerda que con Márquez de Anda aprendió ‘el puñetazo, el verso eterno, luminoso’.

Marco Ornelas concibió los poemas con los que ganó el Premio de Literatura de León 2017 como un libro que está en proceso y que lleva por título: ‘Aquí no es Neverland. Voces y graffiti del orfanato.

Yo soy huérfano de padre, pero eso quizá sería irrelevante. Me críe con mi abuela materna. A raíz de eso empecé a desarrollar la orfandad. El primer hombre es huérfano o es el abandonado. En ese sentido los huérfanos tienen una relación con el ‘dasein’ de Heidegger. El ser y el arrojado (…)

El poemario es como una instalación. Lo pensé así. El libro es el orfanato. Tomé el discurso del arte contemporáneo de la apropiación, no siguiendo la línea de Kenneth Goldsmith, sino de Anne Sexton, en ‘Transformaciones’. Ella retoma el discurso de ‘Cenicienta’, pero para hacerlo mordaz, para burlarse un poco de los cuentos de hadas.

“ ‘Aquí no es Neverlandes el orfanato donde te vas a encontrar las voces y los graffiti de los niños que han vivido a lo largo del tiempo en el orfanato. Neverland es Peter Pan. Retomó a Wendy, Jonh, Michael, y a los niños perdidos. Nada más. Todos son huérfanos, hablan desde la orfandad. Cada niño tiene una voz con un discurso que suelta, que es lo que experimenta en el orfanato y vienen intercalados los graffiti”.

El poeta Sergio Luna ha dicho de ‘Aquí no es Neverland’ que es como si fuese la obra ‘Dismaland’ de Bansky, el parque temático donde todo el mundo Disney es tétrico y no apto para niños

Pese a que la rebeldía y la asolación forman parte permanente de su obra, Marco Ornelas dice que nunca ha pretendido ser un poeta maldito. Todo lo contrario. Asegura que gracias a Gabriel Zaid entendió que se puede ser poeta ‘atendiendo una oficina, jugando tenis y llegando puntual a las citas‘.

Aunque confiesa que tiene una doble vida. En las noches, al escribir se transforma. Como si se pusiera una chaqueta de cuero, montase en una motocicleta y saliera a la calle a gozar de la libertad.

Es como una fuga”.

 

 

Pedro Mena B

 

Estoy de acuerdo con Paul Celan en ello: el poeta no cambia el mundo, se cambia a sí

Pedro Mena recibió de niño un juego con piezas ‘Lego’. Porque todo lo destruía. Quizá esa cólera primaria ya anticipaba que tendría lengua de fuego y un huracán dentro de la cabeza. Su poesía nacería así, años luego, como un grito violento.

Me encanta trabajar con el lenguaje,  no esto de inventar mundos nuevos ni nada. Lo veo como las piezas del ‘Lego’. Cuando era niño me pasaba horas jugando. De hecho mi jefe me compró ese juguete porque todo lo destruía. Me dijo ‘esto no lo vas a destruir porque ya está destruido, lo único que te va a permitir es construir’.

Y claro que como niño seguía deseando otros juguetes, pero como no los tenía el ‘Lego’ me permitió hacerlos. Si quería un avión o un pistola lo hacía con el ‘Lego’. Los replicaba. Y luego empecé a hacer estructuras por mi cuenta. Así veo el trabajo de escribir poemas.

Las palabras son como piezas sueltas del ‘Lego’. La poesía es laboratorio de los sentidos, de sonidos, de referencias. Siempre busco la intertextualidad en mi trabajo. Son guiños para los lectores. Además como los puños no se me dan en la realidad entonces me peleó en la hoja”, rememora esos años de infancia mientras tiembla un poco por el frío que nos congela –en un día de clima atípico-, pese al café caliente que estamos bebiendo en un local en el Centro de la ciudad, a cielo abierto.

A Pedro Mena la poesía le llegó de la mano del idealismo alemán. Cuando estudiante de la Licenciatura en Filosofía se desencantó de los apotegmas de Tomas de Aquino y ávido de respuestas desembocó en Hegel. La escuela dominica donde estudió esos años le acendró la crítica. Le pedían ser autocrítico con el entorno, consigo mismo. Y esas invectivas las llevó al extremo.

Comenzó, como la gran mayoría, aspirando a ser firmante de poemas de amor, luego conoció la poesía clásica y a los contemporáneos. Y ahí se le señaló claro el camino. Un camino más bien tortuoso, como el camino de Saulo a Damasco. Aunque esa transfiguración no fue luminosa.

El empezar a escribir tuvo que ver con eso. Me gustaba más esa apuesta, la de Hegel, aunque sé que desemboca en nada el idealismo alemán. Hay mucha teología implícita en mis poemas, porque a veces es como una confesión, y aunque habría el acierto o desacierto de declararme ateo, no deja de interpelarme la figura de un ser superior, de un ser divino.

Cuando comencé a leer cantidad de autores notaba la diferencias entre Octavio Paz y Leopoldo María Panero. Y Panero me señaló. Ese fue un hallazgo fuerte, que esa locura de esa persona desembocará en poemas. Fue una fuente de contemplación, de reflejo, el saberme frente a una mente enferma como la mía.

Esos sus temores, esos pensamientos, esas fantasías, me llevo a verme en ese autor, a ya no temer tanto, a poder plantear mis figuraciones en el poema. Y como todo autor empecé haciendo escándalo. Pero a la crítica del entorno le agregué la propia autocrítica como poeta”, expresa Mena con esa calma que le da el reconocerse sin falsa modestia, sin máscaras hipócritas. Como lo que es.

Como Marco Ornelas, Pedro Mena tuvo en la figura de Gabriel Márquez de Anda a un referente del cual aprendió no repetirse. A pulir el oficio de escribir. Por ello, la poesía es para Mena un camino, un autonocimiento de estar en el mundo, pero también la expulsión de los demonios, la confesión y la expiación. E incluso una esperanza soterrada. Eso es parte de lo que plantea en su nuevo libro.

Tizne’. Una obra redonda y madura donde Mena se manifiesta como un Quevedo ‘cyberpunk’. Aprogramático y abismado

‘Tizne’ empieza en lo periférico. Me resultó plausible para abordar el tema del asesino, del poeta como asesino, y formulé un personaje que estuviera, a través de 10 poemas, trabajando, maquinado sus operaciones, sin embargo el libro se torna confesional.

El caso de ‘El sobrino de Antonin Artaud’, no deja de ser una referencia a mí, el caso de ‘Limón Limón’, también. Sin embargo no quise ocupar el yo. No porque no sea egocéntrico, sino porque me parecía que así no debía tratar el tema (…)

El nombre no es gratuito, el tizne es una mancha oscura, como la idea del pecado. Y si bien me entró en el momento en que estuve elaborando ese libro una especie de culpa de hablar, no de mis fechorías, fue más por esa inclinación a deformar la realidad a partir de del pensamiento, o de esa fantasía que tengo, ese pensamiento atroz a la manea de Panero que me oprimía. Me oprimían ciertas cosas, y encontré en el poema la manera de liberarme. Llegó un momento en que dije: a mí me importa un verdadero bledo que éste o no a la moda, que vaya a la vanguardia. Quiero expresarme y estos son mis recursos”, dice sin más aspaviento que el depositar a pausas la ceniza de un cigarrillo en el cenicero que rebosa de colillas.

Mena es una especie de mártir de la poesía. Y al igual que Artaud es un hombre verdaderamente problemático y peligroso con el lenguaje y el pensamiento. Provocador desde siempre, no pierde la oportunidad de recordar que no es ‘habitúe’ de grupos o cofradías de la ‘poesía a granel’ -como les llama a quienes desde Guadalajara y con escala en León- intentan ser vanguardistas y enfatizar en las rupturas llegando al extremo del ridículo.

Para molestar a algunos de mis colegas, sigo creyendo que el poeta es el tipo que es raptado por las musas, pero esas musas como las entendió Roberto Calasso…es estar poseído por una locura endemoniada y encontrar en el poema un cauce para esa locura endemoniada”.

 

PERFILES

Marco Ornelas (León, Gto. 1978).

Marco OK

Poeta y ensayista. Fue seleccionado para la antología “Ocho voces de Guanajuato“, publicada por la Universidad Iberoamericana, plantel León (2000). Becario del Instituto Estatal de la Cultura de Guanajuato, en el área de literatura, Jóvenes creadores (2001). La editorial Azafrán y Cinabrio publicó su libro de ensayos: El mito de Proteo (2008). Asistió al taller de poesía “Aprendiz de Brujo” con el poeta Sergio Mondragón en (2010). La editorial San Roque en conjunto con Los Otros libros, publicaron su libro de poesía El concierto Reconciliatorio (2011). La editorial La Rana de Guanajuato, publicó su poemario: Variaciones (y dispersiones) de la voz alcanzando el tono (2011). La Universidad Iberoamericana, León, publicó uno de sus cuentos en la antología “Poquito porque es bendito (2013)”. Obtuvo el primer lugar en el “Torneo de poesía Guanajuato 2014 (Adversario en el cuadrilátero)”. Fue coeditor de la revista estatal de literatura y arte Cosido a mano (2014-2016). Fue seleccionado para el “Seminario de poesía Efraín Huerta del Fondo para las Letras de Guanajuato (2016)”. En 2017, ganó “Los Premios de Literatura de León (en el área de Poesía Libre)”.  Cuenta con 7 publicaciones: (tres antologías y 4 de su autoría). Ha colaborado para las revistas nacionales: Replicante, Periódico de poesía, Círculo de poesía y Punto de partida en línea (UNAM)”. Mantiene su sitio web en: http://elmitodeproteo.blogspot.mx/

 

Pedro Mena (León, Gto. 1982)

PedroHa publicado los libros: Pútrida voz (poemas 2004-2005), ICL, 2007; The City (poemas, 2009), ICL, 2010; 12 Voltios (Compilación del primer Encuentro Nacional de Poetas), ICL, Conaculta, INBA, 2013 y La corbata y otros ensayos (Editorial San Roque, 2016). En 2015 recibió una mención honorifica por el cuento El viaje a la Maceta Sepia, en 12vo. Concurso Regional de Literatura para Niñas y Niños (Circuito Centro-Occidente). Ha publicado en revistas impresas y electrónicas de México, España, Ecuador, Perú, Alemania, Venezuela y Chile. Para 2017 prepara los libros Tizne y Heráclito.

 

  • Imagen: Bansky
  • Fotos: Cortesía de Marco Ornelas y Pedro Mena