Pablo César Carrillo recibió lecciones de periodismo y literatura de Gabriel García Márquez, el Premio Nobel que no quería dejar de ser reportero.

Ocurrió durante tres helados días en la Ciudad de México. Del 20 al 23 de enero de 1997, revisaron con toda minucia — guiados por el célebre escritor colombiano — la ‘carpintería’ de Noticia de un secuestro (1996), un reportaje largo en el que narra el profundo dolor que provocó el narcoterrorismo en Colombia en los primeros años de la década de los noventa

I

García Márquez llega a las 9 de la mañana en punto y se ve que tiene frío; costeño eterno, al fin. Viste un abrigo grueso de lana y un suéter de rayas blancas y negras. En una gran mesa redonda, Pablo César Carrillo con 26 años y otros 11 reporteros en ciernes de toda América Latina, se dejan envolver por las “sentencias como doblones de oro que caían de los labios de Gabo”, como describió inmejorable sus ponencias Álex Grijelmo.

Los periodistas son escritores y tienen que aprender a escribir como escritores”, sentenció en aquel histórico taller el Premio Nobel de Literatura 1982.

Y esa idea deseaba difundirla y lograr que más periodistas la supieran. Por eso creó una escuela, a manera de caja de resonancia de aquella idea: la Fundación de Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI)

Pablo César Carrillo (con camisa a rayas), uno de los alumnos de Gabo en la FNPI.

Pensé que la única manera de contar la experiencia era hacerla al estilo de los antiguos maestros del Renacimiento, de persona a persona”, declaró Gabo para explicar su proyecto. Sé que el último día del taller, con un saco rojo deslumbrante y una camisa negra, García Márquez posó junto a los 12 reporteros seleccionados. Sé que ese día Pablo llevaba una colorida camisa a rayas. Sé que hacía frío. Sé eso y todo lo anterior por el vago registro que existe en internet, por un par de crónicas de otra participante dominicana, Vivian Jiménez.

Aunque acepta que hablemos, Pablo César casi no quiere tocar el tema. Me cuesta obtener detalles por la sensación incómoda que produce hablar de uno mismo y que es evidente en él, aunque no lo entiendo. Charlamos por teléfono una hora con 16 minutos y solo los últimos diez minutos me cuenta del taller con Gabo.

Me gusta el larguísimo preludio porque conversamos de periodismo, de redes, de ideas, de hiperlocalidad. Y es sábado. Y tenemos tiempo.

II

Revisamos varias versiones de ‘Noticia de un Secuestro’. García Márquez nos explicaba por qué hacía los cambios que hacía. Había párrafos a los que solo les modificaba una palabra y escuchar esa explicación era fascinante, darte cuenta que escribir es en realidad reescribir y que García Márquez no escribía a la primera, es impresionante verlo”, me cuenta Pablo César sobre ese momento.

Cuando resultó seleccionado por la FNPI para el taller con Gabo (leí en otro documento que postularon más de 800 reporteros) Pablo César recorría el primer tramo de una exitosa carrera como periodista

Pablo César Carrillo ha participado en diversos medios nacionales y fue directivo de otros tantos en el país. Es un fiel heredero de las enseñanzas de Gabo y maestro de importantes periodistas en México.

Era ya un destacado reportero en un diario local y aún no sabía, aunque lo deseaba, que escribiría años más tarde en los más prestigiados periódicos nacionales y se convertiría en directivo de otros más. Pablo César Carrillo tampoco entonces sabía, aunque ya mostraba algo con su trabajo, que en ese trayecto rumbo a su maduración periodística escribiría crónicas memorables.

No sospechaba todavía que, sin proponérselo, fundaría una especie de ‘escuela’ en el periodismo de León, Guanajuato. He escuchado, de reporteros locales que admiro, mencionarlo como su maestro. Aunque no quiera Pablo, debo escribir lo anterior. Y lo que sigue. M.Á Bastenier, mi maestro en la Fundación de García Márquez y maestro de centenares de periodistas en América y Europa, utilizó en su último libro Cómo se escribe un periódico (2009) un texto de Pablo como ejemplo en el apartado que destinó al género de la entrevista.

Trabajé en el mismo diario que él en el principio de su carrera con varios años de diferencia y aunque él ya no era parte de la redacción, su nombre era reconocido, algunos ponían su trabajo como ejemplo.

Estaba fascinado por las cuestiones técnicas de la escritura en el taller. Lo mejor para mí fue ver como lo escribió por primera vez (Noticia de un secuestro) y cómo quedó la versión definitiva. Construía párrafos para que terminaran en la palabra que él pensaba que era la más adecuada; escribía un párrafo para que cerrara con la palabra amor, por ejemplo, era una cosa increíble ver como iba encontrando las palabras exactas para lograrlo”, relata Pablo César, y me cuenta que García Márquez escribía una cuartilla por día y que les dijo que cuando se sentaba a escribir pensaba que era Cervantes y que escribiría el Quijote.

Me hizo mucho sentido eso que hacía García Márquez al estar con la hoja en blanco. Cuando era reportero pensaba también al escribir mis notas que iban a publicarse en ‘El País’ de España, aunque yo trabajaba en ‘a.m.’ 

III

Imagínate en tres días todo lo que se puede hablar y escuchar (…) lo que hablé con él en corto tenía que ver siempre con estructuras narrativas, con recursos para explicar escenarios, situaciones, consejos de cómo ir resolviendo nudos narrativos”, me cuenta Pablo, y luego recuerda que a los once, por consejo de su madre, leyó Cien Años de Soledad, la gran novela de América. Ya siendo periodista leería Noticia de un Secuestro, libro que llevaría directo al taller con Gabo.

Me lo firmó en el taller (…) creo que es a la única persona que le he pedido que me firme un libro”, completa la anécdota.

IV

En ese taller Gabo les recomendó:  “Si vas a escribir un reportaje cuenta tu cuento sin pensar quién lo contó antes, ni en cómo lo contó. Hay que creerse que uno es el mejor reportero”.  Me dice que uno de los autógrafos tiene una frase emotiva y yo le pido una foto para ilustrar este texto. Pablo se vuelve a reír, lo vuelvo a sentir incómodo hablando de él mismo. Me dice que tal vez me enviará una foto de la histórica página dedicada por Gabito.

Si lo hace, estará justo debajo de esto.

Autógrafo de Gabo para Pablo César Carrillo.