El museo Victoria & Albert del Reino Unido sorprende con una iniciativa genial. Han puesto en línea una colección de dibujos y anotaciones del genio que engrandeció a la Florencia de los Médici. Y luego al mundo.

Los cuadernos de Da Vinci.

Ocultos a la mirada de la colectividad, durante siglos los cuadernos de Leonardo Da Vinci fueron exclusivos para ojos privilegiados. Ahora están a un clik. Gracias a la iniciativa del V&A Museum (Museo Victoria y Alberto) parte importante del pensamiento del genio polímata de Florencia ahora es visible en las redes.

Alumno avanzado del pintor, escultor y orfebre florentino Andrea del Verrocchio, un talentoso artista del quattrocento en pleno Renacimiento –y también maestro de Sandro Botticelli, e influyente en la obra de Miguel Ángel-, Da Vinci registró a través de la palabra y la imagen en una serie de cuadernos, sus consideraciones respecto a la fusión de ciencia y arte.

Ingeniero y artista, Leonardo Da Vinci (1452-1519) es un referente mundial por ser una de las mentes más brillantes de la historia de la humanidad

Retrato de Leonardo Da Vinci que se conserva en la Galería Uffizi.

Los cuadernos digitalizados por el V&A Museum, mismos que están etiquetados como Codex Forster I, II y II, comprenden 18 años de estudios y anotaciones (1487-1505) sobre lo que Da Vinci consideró importante en sus investigaciones sobre geometría, ingeniería hidraúlica, topología, teoría de los pesos, tracción, tensiones y equilibrios, anatomía animal, política, artefactos militares y bocetos de la Última Cena, por ejemplo.

John Forster (1812-1876) legó estos valiosos documentos al V&A Museum para su divulgación con fines educativos. Gracias a este hombre de luces que conservó el legado –que se sabe compiló primero el escultor Pompeo Leoni, y que siglos luego estuvo en manos de Edward Bulwer-Lytton quien los entregó a Forster–, hoy es posible admirar desde la comodidad del smarthpone parte de la obra de un genio del siglo XV que es posible seguir observando y estudiando en el siglo XXI.

Da Vinci siempre consideró que el razonamiento –la facultad superior de la mente humana- era la vía para conocer las leyes que rigen el universo

Con esta anotación se abre un diálogo con la mente humana.

La Necesidad es maestra y guía de la Naturaleza”, escribió en uno de los cuadernos.

Agobiado por la carga de trabajo –y seguramente por el carácter impositivo- de Lorenzo de Médici, Da Vinci lleva consigo el Renacimiento rumbo a Milán, donde se emplea en la corte del duque Ludovico Sforza.

Walter Isaacson, su biógrafo más reciente y directo, relata en su libro Leonardo Da Vinci (2017) -editado en inglés por Simon & Schuster y en español por Debate-, que en una carta de presentación a Sforza, el genio habla sobre sus habilidades, como construir armas militares, presas, puentes… “Además pinto”, remata Da Vinci, quien deseaba en Milán aprender matemáticas, anatomía y botánica, rodearse de otras mentes brillantes para expandir sus conocimientos.

Quizá este texto ayude un poco para esclarecer más sobre el genio de Da Vinci.

Un estudio sobre la ballesta, una terrible arma del Medioevo.

¡Oh investigadores de cosas! No presumáis de conocer las cosas que la propia Naturaleza manifiesta de manera ordinaria, sino alegraos de conocer el fin de aquellas cosas que son ideadas en vuestras mentes”, se registra en el llamado Códice G. Aunque este forma parte de la Bibliothèque de l’Institut de France.

Isaacson es el primer biógrafo que describe a un Leonardo Da Vinci como una especie de dandi renacentista: seductor, llamativo, elegante y atractivo. De gusto refinado y audaz en el vestir –lo mismo para lucir pedrería que ropajes con aire femenino-, no tuvo que sufrir como Miguel Ángel -o Wilde siglos más tarde- por manifestar su amor irremediable por los chicos.

El epílogo que mejor define la grandeza de Da Vinci es quizá la obra maestra universal conocida como la Mona Lisa.

La pintó durante 16 años. Murió con ella al lado. No la dio por concluida. Todos los conocimientos del funcionamiento del cuerpo y la naturaleza, los mecanismos del sistema nervioso que producen la sonrisa acaban en este cuadro. Eso es lo que marca la diferencia. Ahí vemos su genio”, expuso Isaacson en una entrevista para el diario El País.

Para entender la rebeldía innata de Leonardo Da Vinci, que siempre supo adaptarse a las exigencias de sus mecenas al ser también pragmático, una frase suya inscrita en el llamado Codex Atlanticus, que se conserva en la Biblioteca Ambrosiana de Milán –la antigua corte de los Sforza-, puede ilustrar sobre otra parte de su carácter.

Quien discute alegando el principio de autoridad no se apoya en la inteligencia, sino más bien en la memoria. Una buena formación literaria es fruto de una buena disposición natural. Y puesto que la causa debe ser más valorada que el efecto, yo valoraría más una buena disposición sin letras que un letrado bien formado sin disposición”, lanza su invectiva.

Una parte sustantiva de su pensamiento quizá radica en esta pequeña frase. Sencilla y profunda, como un verso o una ecuación.

La sabiduría es hija de la experimentación”, se expone en uno de los cuadernos que ya están dando la vuelta al mundo.

Tal vez por ello gastó tiempo en retar la mente de cualquier persona siglos luego, con ojo avispado, ofreciendo un pequeño guiño a la facultad superior de la mente humana. Todas las notas se desarrollaron con la llamada ’escritura espejo’.

Un buen reto.