La música es el misterio de lo que las palabras no alcanzan a expresar y sin embargo expresa lo que las palabras más profundas producen también: el gozo del alma. Quizá por ello poesía y música son el engarce más perfecto. La manifestación suprema del ser humano.

Guanajuato está de fiesta. Una muy particular, que ya es historia. En las afueras del Teatro Juárez la fila interminable de personas que esperan ingresar a este espacio sagrado del Arte da fe de ello. Dentro. En unos minutos se presenta la Orquesta Sinfónica Femenil.

La tarde se abre luminosa. Y Karina Juárez, la directora del Centro de las Artes de Guanajuato (CEARG) se consume por los nervios que le provoca esta presentación de un proyecto que encabeza y que ha pasado a ser una realidad. Es el momento de la verdad.

Estoy nerviosa, pero también muy satisfecha y contenta, porque seguramente veremos que la música anida mejor en el corazón de las mujeres”, me confía mientras la emoción genuina se agita dentro, en sus ojos claros marrón.

Adentro ya no caben más personas. El Teatro Juárez está rebosante de almas que esperan el gozo que producen los sonidos, como una congregación multitudinaria de astros en el cielo

La espera parece interminable, pero apenas son cinco minutos después de la hora marcada oficialmente para el inicio. A las 6:05 de la tarde centenares de palmas que chocan se acompasan en un ritmo que exige la salida de la orquesta. El sonido de una campana de bronce anuncia de golpe la tercera llamada.

El protocolo oficial marca la presentación de las autoridades asistentes. Refiere sobre los orígenes de las 72 mujeres y niñas que ya están ocupando su sitio en el escenario. Salvatierra, Jerécuaro, Moroleón, Valle de Santiago, Juventino Rosas, Salamanca, Abasolo y San Luis de la Paz

Juan Alcocer Flores, director general del Instituto de Cultura del Estado (IEC), da un mensaje breve, simbólico y honesto, donde habla de la felicidad y la importancia de la disciplina, de que hoy las mujeres guanajuatenses representen el alma de Guanajuato.

Anabel Pulido López, es una abogada prestigiosa y motor de cambio en las políticas públicas desde que asumió con acierto la dirección del Instituto para las Mujeres Guanajuatenses -según le reconocen incluso mujeres críticas con el sistema-, y en su mensaje habla de mujeres ligadas a la música como Santa Cecilia, patrona de los músicos, e Hildegarda von Bingen, la síbila del Rin.

Hoy tenemos a mujeres que toman trompetas, saxofones, trombones cuando hace años decían que eso era sólo cosa de hombres”, enfatiza la abogada que está limpiando, junto a otras mujeres, el rostro misógino de un estado catalogado históricamente como ultraconservador y patriarcal.

La entrega simbólica a niños y niñas de un fagot, dos saxos altos, dos cornos franceses, dos flautas traversas y un clarinete redondean el acto oficial

El talento musical de Guanajuato trasciende las bandas de música para convertirse en orquestas sinfónicas con niños y niñas al frente.

El discurso del gobernador Miguel Márquez Márquez se puede resumir a una frase: “La mujer cada vez tiene que tener mayor oportunidad. Y aquí está la prueba”. Aunque también expresa que el Arte, la Música y la Educación son un motor de cambio en este país. Y aún más, presume que el método de enseñanza para formar esta orquesta, junto a 10 más en activo, no vino de Europa o Estados Unidos. Fue creado en Guanajuato.

Entonces se hace un silencio. Y los primeros acordes, barrocos, sacuden con un poder similar al decorado neomúdejar del teatro en motivos oro, turquesa y una variante del curioso color del colorado –como cantaba Borges en su poema de La lluvia-. Haydn entonces vuelve desde el pasado.

Un chico que apenas cumple 19 años en un mes me da una pequeña cátedra de suficiencia musical. Me asegura que es pianista y que es alumno de la Escuela de Música de la Universidad de Guanajuato (UG). Le pregunto por su nombre y responde que se llama Erik Navarro Villanueva, y que es originario de Cuernavaca. Y que hoy viene en calidad de ‘perito’ musical como parte de su servicio social. A muchos podría parecerles pedante por la elocuencia y la forma en que se expresa, pero le escucho con atención.

Cuando la Orquesta Sinfónica Femenil Orgullo de Guanajuato interpreta la Sinfonía No. 7 de  Beethoven ya tienen hipnotizados con su talento y calidad musical a todos los asistentes

Las niñas y mujeres de Guanajuato están logrando el empoderamiento.

Las chicas llegaron temprano al Teatro Juárez y ensayaron de las 12 del mediodía a las tres de la tarde. Se han esforzado desde marzo de este año, luego de una audición donde más de 200 participaron para lograr pertenecer a la orquesta. Sólo 72 de ellas manifestó un talento sobresaliente.

Su preparación es de cuatro horas diarias. El CEARG implementó una logística envidiable para congregarles a los ensayos cada sábado en Salamanca. Sus edades van de los siete a los 21 años. Tienen a 10 maestros especializados. Son mujeres poderosas que están rompiendo estigmas y un acendrado patriarcado que nos heredó la moral judeo-cristiana. Son luminosas.

Con la Marcha eslava, de Tchaikovsky, el alma de todos los asistentes está inflamada. Suenan delicadamente los violines y violonchelos, suenan aéreos los instrumentos de viento, restallan poderosos los címbalos

Hay una baja sensible en la intensidad con Pompa y circunstancia, de Edward Elgar, en la que coincido con Erik, mi crítico musical de coyuntura. ¿Pero después de escuchar a Tchaikovsky qué no puede parecer laxo al oído? Aunque el remontar de esa bellísima ola sonora vuelve con Finlandia, de Sibelius.

Me emociona sobremanera cuando Joaquina Namuche Cervantes, una de las dos directoras de orquesta que se han presentado, marca el ritmo con pulso firme, batuta en la mano derecha, del vals más hermoso que ha dado México al mundo.

Juventino Rosas regresa también desde el pasado, con ese ‘curioso color del colorado’ en su apellido multiplicado en el misterio del que nos habla Borges

La mujer es alma musical de Guanajuato.

Todos nos vamos entonces perdiendo en los acordes… Sobre las olas…la presentación ha sido tan maravillosa que los aplausos estallan de improvisto, en un hermoso gesto humano manifestando el disfrute de la música y el orgullo de que mujeres y niñas den muestra de que en Guanajuato se hace historia.

La presentación incluye también Cielito lindo, de Quirino Mendoza. Y cierra, ante el aplauso y el grito colectivo de :”¡otra, otra, otra! “, con Caminos de Guanajuato, del poeta del pueblo José Alfredo Jiménez, que retumba en el Teatro Juárez -como lo hizo posible también Juan Villoro hace unos meses-.

El cierre del concierto fue espectacular.

Entonces estalla una lluvia de papel metálico color plata. Sobre los asistentes. Sobre el escenario. Todo parece resplandeciente por el efecto de las luces multiplicando el brillo argentino de miles de diminutas cuadriculas que asemejan, en su caída, una lluvia de luz.

Son las 7:38 de la noche. La Orquesta Sinfónica Femenil ha triunfado, no sólo por ser la única en el país, no sólo por estar compuesta exclusivamente por mujeres, sino por su talento.

No resisto preguntarle a mi crítico musical de cabecera en este día, sobre su valoración de la interpretación. Y Erik, con su voz flemática y mostrando una sonrisa en su rostro cariredondo se despide, no sin antes haberme dicho: “Hubo una ligera disonancia de los violines, en el minuto dos, con Haydn. La entrada y salida con Elgar fue floja. Pero, no voy a dejar de decir que, del 1 al 10, lograron el 10”.

Yo también coincido. Esta orquesta, es una orquesta de 10. Y ahora es un nuevo orgullo de Guanajuato.

  • Fotos: Cortesía del Gobierno del Estado/Ruleta Rusa