Guanajuato es, en principio, ‘la ciudad más hermosa del mundo’ que integra un nuevo circuito cultural a sus actividades y oferta turística con el ‘Paseo de la Paz’. Un espacio que ofrecerá actividades de teatro, música y literatura en recintos y al aire libre.

Paseo

Son las seis de la tarde y la Banda del Estado de Guanajuato atrapa la atención de decenas de transeúntes que se detienen en las escalinatas del Teatro Juárez para la selfie de rigor. Para cuando llega la comitiva del gobernador Miguel Márquez Márquez la algarabía es mayor.

Juan Alcocer Flores, director del Instituto Estatal de la Cultura (IEC), es el responsable de este evento que congrega a gobernantes, funcionarios de cultura y educación, académicos, historiadores, cronistas, artistas, gente que se apelotona al tratar de entrar hacia el vestíbulo del Juárez y ser parte de este momento.

Antes que inicie el primer acto oficial no resisto preguntarle a Alcocer -quien fuma pausadamente un cigarrillo y da las últimas indicaciones a su equipo de trabajo-, cómo puede definir en un concepto lo que significa el ‘Paseo de la Paz’.

El anhelo de todos los mexicanos”, responde sin titubear. Y enfatiza que no sólo es en sentido figurado, sino literal. El país arde y necesita eso: paz. Algo que el nuevo circuito artístico que ahora se abre entregará a quienes busquen un remanso, un alimento para el espíritu.

En el Teatro Juárez inicia el protocolo. Afuera la Banda de Guanajuato interpreta Jesús: Alegría de los Hombres, de Bach. Adentro se realiza la firma del libro de visitas. El libro tiene más de 100 años y tiene la firma de grandes como Julio Cortazar, Chavela Vargas, Carlos Prieto, Tania Libertad entre otros miles de artistas y personalidades.

Ahora tendrá la del gobernador Miguel Márquez, Edgar Castro Cerrillo, alcalde de Guanajuato, Juan Alcocer, Luis Felipe Guerrero Agripino, rector general de la Universidad de Guanajuato, Alejandro Navarro Saldaña, diputado local, entre otros invitados de honor. Afortunados.

El Juárez es símbolo clásico de Guanajuato. Uno de los recintos más bellos que existen en el país. Se comenzó a construir en 1873 por órdenes del General Florencio Antillón. 31 años luego habían colaborado para completarlo Alberto Malo y Antonio Rivas Mercado; el padre de la célebre y trágica heroína cultural Antonieta Rivas.

Ruta

Ahora el Teatro Juárez es el inicio de la ‘Ruta de la Paz’ que comprende también el Jardín Unión, la Plaza de la Paz y el Palacio de los Poderes

La segunda parada de la comitiva es la Basílica Colegiata de Nuestra Señora de Guanajuato y la Plaza de la Paz. Ahí se encuadra una exposición fotográfica. En las rejas de la Basílica se aprecia en las fotografías, que ahora le adornan, la nostalgia del Guanajuato de finales del Siglo XIX y principios del XX.

En la Plaza de la Paz gravita desde principios del siglo XX una escultura de bronce, obra con diseño de Jesús F. Contreras elaborada en la Fundición Artística Mexicana, ícono del Guanajuato internacional que congrega siempre a los turistas para la foto obligada con la Basílica de fondo.

Estatuas vivientes

Al paso de la comitiva la precede una comparsa alusiva a la época del Porfiriato. Todo un espectáculo. Y como en La Rambla, de Barcelona, en la Avenida Juárez se apersonan estatuas vivientes. Dos de ellas son las estelares en este recorrido: Porfirio Díaz y su esposa María Fabiana Sebastiana Carmen Romero Rubio y Castelló; ‘Carmelita’ para todos. La foto con ellos es obligada. Los actores logran la atención no sólo de los funcionarios sino de decenas de cámaras de periodistas y transeúntes. Los flashazos no se hacen esperar.

La última parada de la comitiva es el Palacio de los Poderes. Uno de los palacios más hermosos en pie. Fue propiedad de marqueses, condes, boyantes mercaderes y finalmente terminó convertido en sede de eso: de los poderes. Fue Presidencia Municipal y Congreso del Estado. Ahora será la sede del IEC y museo. Afortunados.

Dentro del Palacio de los Poderes ya no cabe gente. Más de un centenar de personas se disputan un espacio en lo que fue el primer palacio virreinal de Guanajuato. El acto protocolario lo encabeza en principio el alcalde de Guanajuato.

Como destino cultural de México, nos sentimos orgullosos que se reconozca a nuestro ciudad como garantía para el disfrute de todos y cada uno de los miles y miles de turistas que vienen a nuestra ciudad”, dice orgulloso el alcalde Edgar Castro Cerillo en su intervención.

A su turno, Juan Alcocer Flores vuelve al ‘leimotiv’ del concepto y abre su mensaje con una cita de Paz. De Octavio, el poeta, el Premio Nobel mexicano: “La arquitectura es el único testigo insobornable de la historia”.

Durante su mensaje Alcocer anuncia que el Palacio de los Poderes será ahora sede el IEC que encabeza, pero también un museo que ya está montado con la parafernalia de los festejos de los primeros 100 años de Independencia, y punto de reunión de escritores, historiadores, de artistas. Del público en general. Afortunados.

Al historiador y cronista Mariano González Leal, le tocó el turno para hablar en una larga y erudita exposición sobre los orígenes de Guanajuato, las guerras con los indígenas a la llegada de los españoles, el boom por el descubrimiento de la plata, los pleitos por el poder, el Siglo de Oro, las genealogías y tragedias de los poderosos que habitaron el Palacio, la reconstrucción del sitio por el arquitecto autodidacto Luis Long –un relojero inglés- y su destino final como espacio público.

Sin saberlo, González Leal me respondió una pregunta que siempre me había intrigado: ¿Por qué Guanajuato no tiene Plaza de Armas y portales como el resto de las ciudades?

En su relatoría el historiador explicó que debido a lo accidentado del terreno y al estar en el fondo de una cañada no hubo fundación, y la mejor respuesta para entender por qué se construyó ahí la ciudad la encontró en boca de Pedro Martín, director de la Biblioteca de El Escorial: “Guanajuato nació por un capricho de Dios”. Afortunados.

El mensaje final es reservado para el gobernador Miguel Márquez Márquez, quien reconoce de entrada a Juan Alcocer por la iniciativa de crear esta nueva ruta. Político, como es, Márquez no se olvida de mencionar a la Presidencia Municipal, a la Universidad de Guanajuato, al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), al Colegio de Historiadores; hasta la CANIRAC local alcanza en el reparto de agradecimientos por concretar esta nueva ruta turística enfocada al arte.

Tenemos que valorar más nuestra ciudad, nuestras tradiciones, nuestros edificios emblemáticos, tener ese orgullo por lo que nos ha dado identidad, y precisamente este espacio nos ha dado identidad, este espacio nos enorgullece (…) Me da un gran orgullo ser de Guanajuato, ser guanajuatense, pero sobre todo respetar la historia”, engola la voz Márquez para luego arrancar los aplausos.

Los festejos concluyen con la intervención de los coros de niños de Yuriria y Salamanca; con la emblemática canción que es himno de Guanajuato capital, “Tierra de mis amores” de Jesús ‘Chucho‘ Elizárraras; con la foto oficial y un recorrido por el Palacio de los Poderes; con el brindis de honor.

Festejos

 

Afuera, las comparsas con sus personajes de la época porfiriana en zancos, en bicicletas de la época, estatuas vivientes, bailarines que representan con una ingeniosa tela y luces a caballos galopantes hacen vibrar la Avenida Juárez entre una lluvia de papel metálico color plata.

Al ver el monumento de la Plaza de la Paz y la Basílica iluminada reconfirmo que Guanajuato es sin duda la ciudad más bella del mundo. Al menos yo sí le adoro siempre.

 

  • Fotos: Ruleta Rusa/Especial
  • Ilustración: IEC