El Ballet Folklórico de la Universidad de Guanajuato (BAFUG) hoy se encuentra literalmente ‘en los cuernos de la luna’ gracias al talento de su director Roberto Martínez, quien ha hecho historia con su trabajo.

Cuando escuchaba los cohetes de la fiesta patronal comenzaban a hormiguearle los pies. Sentía una emoción que de golpe se desbordaba. Para cuando la música sonaba, los danzantes eran para ese niño de siete años, motivo de adoración. Ahora que dirige el BAFUG, Roberto Martínez  ha llevado la danza folklórica, su adoración permanente, al máximo esplendor.

Soy guanajuatense nacido en la Capital, y la danza ha sido una gran oportunidad de vida para ser yo. Para poder llevar la cultura y tradiciones de mi estado a diferentes recintos y que otras gentes los conozcan. La danza es una forma de vida. Y mi vida es la danza”, dice Roberto Martínez mientras le brillan los ojos y su sonrisa se curva para manifestar esa satisfacción.

El BAFUG es ahora el segundo ballet folklórico más importante en México, después del de Amalia Hernández, un sitio que ha costado 21 años de ejercicio permanente, de disciplina, formación múltiple, la llegada de bailarines de otros estados, el apoyo institucional de la Universidad de Guanajuato (UG), pero sobre todo la persistencia de su director.

En entrevista para Ruleta Rusa mx Roberto Martínez Rocha habla de este largo camino que desde hace 17 años tiene al BAFUG en la programación de escenarios como el Festival Internacional Cervantino (FIC), de haber llegado a la presentación en el Palacio de Bellas Artes, de estar nominados por segunda vez a las Lunas del Auditorio, de su creación: el color en movimiento.

Roberto Martínez Rocha, director del BAFUG, es un talentoso bailarín orgullosamente guanajuatense.

Considero que una formación integral para el ser humano es fundamental. Cada uno de nosotros posee una habilidad natural, y en el momento en que la descubres puedes desarrollar la parte creativa a través de la sensibilidad, del sentimiento propio, y eso te lo dan las bellas artes. La danza en este caso.

La danza folklórica permite desarrollar esa habilidad, porque puedes expresar a través del movimiento sentimientos, transmitir muchas cosas al espectador, pero descubrir esa habilidad implica desarrollar también una disciplina”,

La emoción por la danza popular y las fiestas tradicionales que le hacían salir corriendo de casa tras la fiesta, es algo que habita en Roberto desde siempre. Desde la primaria organizaba las danzas para el Festival del Día de las Madres, ya en la prepa fundó un primer ballet folklórico, y estando en la universidad tuvo la oportunidad de construir desde la nada un nuevo cuerpo de baile.

Roberto recuerda que esa necesidad de expresarse a través del movimiento, la entendió muy bien su madre que le alentó a seguir ese camino, el de la danza

‘La danza es vida y mi vida es la danza’: Roberto Martínez Rocha.

La amplificación del taconeo, giro, genuflexión, arqueo, brinco, gestos que manifiesta -entre muchas cosas más- la danza folklórica, llevaron al director del BAFUG a una exploración más profunda de la técnica.

Después de formar el Ballet Folklórico del CEBTIS 173 en Guanajuato Capital, comenzó para Roberto un camino de mayores retos. Al ingresar al ballet folklórico de la UG, desde los 13 años, notó que hacían falta cosas, y partió a Guadalajara, al Instituto Cabañas, para estudiar danza folklórica y otras danzas, luego fue la Universidad de Colima y cada taller o curso que se abría en los veranos o inviernos. Su hambre de conocimiento y la disciplina de moldear el cuerpo no tenía límite.

Me decían ‘ya descansa Roberto, tú te quieres acabar el mundo en dos días’ (…) en realidad ese período fue definitivo para mí, y es parte del mensaje que les doy a mis alumnos, que tienen que luchar, que las cosas no siempre se buscan y a veces llegan ¿sabes?, pero si no estamos preparados no podemos asumirlas.

“Yo no tenía en mis planes de vida dirigir al BAFUG, me iba a dedicar al turismo, pero sin dejar la danza nunca, eso sí lo tenía claro. Cuando me dan la sorpresa y la oportunidad, esta gran oportunidad que me ha dado la UG, para dirigir el ballet folklórico, fue algo agradable. Pero era también el mayor reto de mi vida pues no había producción, un cuerpo de baile…no había ya un ballet”, confía Roberto mientras ríe divertido por esa experiencia de hace 20 años, cuando tenía apenas 22 años y le llevo a demostrar de qué estaba hecho.

Roberto Martínez dice que ha encontrado en la danza una forma de vida, que le permite expresarse y dejar inquietudes a otras personas, a otras generaciones

El BAFUG es uno de los cuerpos de baile profesionales más importantes de México.

Sin mayores recursos que la inventiva y con el pomposo nombre de director del BAFUG, Martínez Rocha echó mano, en principio del servicio social universitario convocando a todos los estudiantes que quisieran participar en el nuevo ballet folklórico, también se apoyó en sus alumnos del CBTIS 173.

Con un cuerpo de baile conformado por 8 parejas, el BAFUG que comenzó a dirigir a los 21 años ahora tiene casi 200 parejas de baile, bailarines de todos los municipios del estado, de otros estados como Chihuahua, Jalisco, Puebla, Veracruz, y es considerado uno de los mejores en México.

Una parte fundamental del trabajo al frente del ballet folklórico ha sido la del rescate de las tradiciones, música y bailes propios de Guanajuato. Eso lo tuvo claro desde el momento en que comenzó a descubrir que había mucho por hacer para el rescate del patrimonio cultural de un estado rico en manifestaciones culturales.

Roberto Martínez Rocha logró por primera vez llevar el maravilloso Día de las Flores, el viernes de Dolores, a la danza. Y ha concretado además un espectáculo de una hora y quince minutos, “Guanajuato: danza y tradición”, donde descubre e integra de forma magistral las danzas concheras chichimecas, los sones y jarabes, y el traje típico del estado de Guanajuato.

La permanente curiosidad de su búsqueda le ha llevado incluso a rescatar el llamado ‘jarabillo gatuno‘, una danza popular con música que data del período virreinal y que es uno de los más antiguos en el país; danza que estuvo prohibida por la Santa Inquisición hasta con dos años de cárcel para quien la bailará o incluso viera solamente. Algo curioso, pues Guanajuato es un estado muy conservador y esa danza con cadencia y sensualidad es una gozosa excepción de su folklor.

El BAFUG ha tenido la experiencia de presentaciones en otros países, de pisar por primera vez el Palacio de Bellas Artes, de ser nominado a la Lunas del Auditorio y ser parte permanente, desde hace 17 años, de la programación del FIC

La tradición de Guanajuato incluye danzas concheras chichimecas.

Soy afortunado como guanajuatense, porque crecí viendo los espectáculos del Cervantino. Recuerdo que me sentaba en lo más alto de las escalinatas de la Alhóndiga de Granaditas, y veía toda la magia que te da el cambio de luces, los telones, la música, los bailarines, toda esa belleza de las bellas artes que para mí parecía inalcanzable y mágico.

Ahora que me paro en medio del escenario para solicitar lo que requieren mis escenas, dar la indicación al tramoyista, al iluminador…recuerdo a ese niño que se sentaba en las gradas de piedra. Y entonces tengo toda la certeza de  que los sueños se pueden hacer realidad”, dice Roberto a quien la emoción le hace temblar un poco la voz.

Para el Delegado del Consejo Internacional de Organizaciones de Festivales de Folklore y de Artes Tradicionales  (CIOFF) en relaciones formales con la UNESCO, la danza es una búsqueda permanente, un arte que forma liderazgos, la vida misma que se manifiesta plena de belleza y color en cada estallido del taconeo, giro, genuflexión, arqueo, brinco o gestos que alimentan el espíritu.

 

  • Estudio fotográfico: Carlos de las Piedras/UG