Cuando la gran mayoría de los comerciantes levantaron sus puestos en el tianguis, un niño de ojos avispados y corazón vibrante dormía bajo el tenderete que horas antes disponía de mercancía. Acurrucado bajo la noche y telas sencillas, soñaba despierto. Como ahora.

Más de tres décadas luego de acompañar a sus padres en los tianguis, Diego Sinhue sigue conservando la humildad que le dio el nacer y crecer en una colonia popular como La Garita, en la calle Piña, a unos metros del Malecón del Río en León.

Uno poco más grande cuando salía en bicicleta a vender el pinol y cloro que su madre fabricaba en casa, lo hacía con un gusto tal por el aprendizaje que le significaba recorrer las calles, ver rostros nuevos, escuchar voces distintas. Su corazón latía siempre de asombro ante lo nuevo. Como ahora.

De su padre Adalberto Javier Rodríguez Moctezuma, un hombre recio que al bregar se fue formado a pulso, aprendió a escuchar primero antes que hablar. A entender que ante todo siempre lo que vale es la dignidad. Algo que años más tarde determinaría el rumbo de su vida, como cuando leyó un libro de Taylor Caldwell sobre la vida de Marco Tulio Cicerón, uno de los más grandes senadores y pensadores romanos.

Tras esa lectura de La columna de hierro -la novela de Caldwell- dejó de lado la inscripción que ya tenía para estudiar Arquitectura, y se decidió por el Derecho. Aunque nunca ha dejado esa pasión por el trazo perfecto de las ciudades que le ha llevado a amar la urbanización moderna, a pensar en una movilidad integral. Quizá su estancia en Barcelona le hizo ver de forma distinta el mundo.

Cómo no vamos a quererlo todos, si desde chiquillo andaba en los eventos del PAN. Lo vimos crecer en las campañas. Se nos metió en el corazón“,  me compartió hace unos meses en una mesa del café Starbucks de Centro Max un poderoso y polémico panista que prefiere ahora el anonimato.

Como su ídolo musical, José Alfredo Jiménez, Diego Sinhue asegura que conoce los caminos de Guanajuato y las necesidades de su gente.

 

En entrevista para Ruleta Rusa, el candidato de la coalición Por Guanajuato al Frente, Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, habla sobre sus orígenes, su formación, su ideología, sus aspiraciones, su forma de entender que para cambiar las cosas hay que hacerlas aunque parezca imposible.

Para mí fue algo muy natural esto de la política, porque nací en una familia muy panista. Mi padre está afiliado al PAN desde el 2 de febrero del ’72, es decir, tiene 46 años de militante en el partido y yo 37 de edad. Es un panista muy entregado, me hizo pasar muchas tardes en campaña, después de la escuela, ir a pegar gallardetes, pintar los postes –la gente no te prestaba las bardas aún-, nosotros le ayudábamos a poner hasta la escalera, andábamos con él en el perifoneo.

Yo detenía la plantilla, él pintaba el poste, mis hermanos detenían los botes de pintura, así fue toda nuestra infancia. Crecí feliz. En casa mi mamá hacía sándwiches para los que cuidaban las casillas. Ya más grande me tocaron otras responsabilidades, como estar en la Avanzada, cargar bocinas, poner lonas, ayudar en los eventos, luego cuidar casillas, ser coordinador de capacitadores. Me ha tocado hacer de todo, desde pegar calcomanías, desde lo más básico, y ahora como candidato a Gobernador”, relata Diego Sinhue sobre su experiencia de vida partidista con la convicción y orgullo que da el haber crecido amando a un partido político.

Cuando habla, Diego Sinhue ejerce una atención inmediata. No hay aspavientos en su lenguaje, mira directo a los ojos, habla con naturalidad y desde dentro, como recordándose a cada momento lo que le ha costado llegar para ser el candidato a Gobernador

En su casa se ofrecieron sencillas comidas para personajes políticos que cambiaron el rumbo de Guanajuato y el país –para bien o para mal-; ahí estuvieron comiendo sándwiches, que doña María Cruz Vallejo preparaba con esmero. Ahí escuchó por primera vez charlas políticas de grandes. De candidatos y gobernadores, de líderes.

Su padre siempre lo tuvo al lado. Con la indicación de que no podía sino escuchar. Y eso fue lo que hizo. Trataba de entender esos razonamientos que hablaban de cambios, de Guanajuato, de México, de política y de ciudadanos. Algo que años más tarde expondría en sus primeros debates de oratoria donde aprendió que no siempre se gana, y que al caer hay que levantarse siempre.

La suya no es la única ni la más extraordinaria historia de éxito, pero al menos sabe que ha sido congruente con ese deseo de trascender que tiene desde pequeño. De cambiar las cosas y de resolver injusticias. Creció escuchando. Y ahora ha llegado el momento en que le toca hablar y actuar.

Hoy que lo veo (en perspectiva) pues todo ha sido un entrenamiento. Siempre me llamó la atención el tema de la política. Mi papá dice que desde niño me disgustaban las injusticias, era muy alegón, me gustaba defender las causas, y así la vida me fue llevando hasta este momento que considero muy importante en mi vida (…)

Yo soy de esas personas que viene de abajo, que no le importa perder una vez, que no se siente derrotado, me levanto y le pegamos duro, y si algo tengo que hacer mejor pues lo mejoro, no le tengo miedo al fracaso, eso es algo muy importante en mi carrera”, se sincera el candidato de la coalición Por Guanajuato al Frente, quien desde los 14 años comenzó a trabajar –después de la escuela- en una fábrica de calzado para ayudar en casa.

Un día, al terminar la licenciatura en Derecho en La Salle, decidió que quería irse a estudiar un posgrado al extranjero. Y Barcelona fue la ciudad elegida. O la que lo eligió. Ahí trabajó de mesero y hasta de albañil para costear sus estudios, ahí ya estaba presente el amor de su vida y la futura madre de sus hijas. Adriana Ramírez, además le abrió los ojos a un nuevo mundo, igual de bello que Barcelona: el cine.

En la ciudad condal aprendió pintura y arquitectura. Diego Sinhue nutrió sus ojos con la obra de Miró, Dalí, Tapies, Picasso –su pintor favorito-, la arquitectura de Gaudí o la maravilla urbanista-arquitectónica y social del Exaimple barcelonés diseñado por el arquitecto Ildefonso Cerdá

Su familia es lo más importante. Adriana, su esposa, y sus dos hijas, María Paula y María José.

Cuando regresó a León comenzó su vida partidista al inscribirse en las juventudes del PAN. No tenía ni 15 días militando cuando comenzaron los primeros problemas. Su actitud combativa lo llevó a enfrentarse con un hombre que fue luego su maestro. El severo intelectual Jorge Dávila.

Mi discurso era que los jóvenes no teníamos que dejar que los adultos decidieran por nosotros, y obtener nuestros espacios, no por la grilla, sino porque teníamos capacidad. Decía que en el PAN no debía haber temas tabú, dogmas de fe, que en el PAN todo se tenía que debatir, estuviéramos o no de acuerdo, que debíamos enriquecer y privilegiar el debate.  Siempre he sido alguien que cuestiona, una persona autocrítica. Eso me ha ayudado a crecer”, expone Diego Sinhue a quien su abuela materna le enseñó una gran lección de vida que tiene siempre presente en relación a la defensa de lo uno aspira. Y el llevarlo a cabo.

Cuando doña María de Jesús Quirós Navarro vivía de joven en la comunidad de Santiaguito de Velázquez, de Arandas, Jalisco, no pudo estudiar aunque quería. Ser mujer fue una desventaja en un mundo patriarcal y machista. Pero eso no la limitó y aprendió a leer y escribir ayudando a sus hermanos en las tareas.  Luego de casarse tuvo tres hijas que crecieron, y convenció a su esposo de emigrar a León con la familia. E hizo lo necesario para que sus hijas estudiaran lo que en ese momento podía ofrecerles: una carrera técnica como secretarias comerciales. Hoy doña María de Jesús tiene 15 nietos. Y todos son profesionistas.

Mi abuelita tiene ya 84 años y está muy satisfecha por vernos graduados, porque siente que el esfuerzo que hizo valió la pena”, dice sin ocultar ese orgullo de familia, de atender el ejemplo de una mujer que supo hacer una pequeña gran historia para sus hijas y las futuras generaciones, con la férrea voluntad de lograr ese cambio.

Como regidor, en el Ayuntamiento de León, encontró además de Jorge Dávila, el respaldo del alcalde Vicente Guerrero Reynoso (q.e.p.d.), un hombre probo que fue otro ascendente importante en su formación política

A Diego Sinhue siempre le han gustado los caballos por su espíritu noble, por su fuerza, quizá por ello recuerda que cuando Jorge Dávila lo volvió a regañar por segunda vez, ya siendo regidor utilizó una frase que nunca se le olvida.

Es día en el Cabildo Azul me dijo: ‘Diego lo que hiciste está muy mal, no puedes subir temas sin tus compañeros, pero al final, como dicen en mi pueblo, prefiero estar frenando caballos briosos que andar arreando burros”, recuerda Diego Sinhue sobre ese momento en que se ganó el respeto de sus pares luego de los disgustos generados porque el joven regidor cuestionó con dureza el actuar del Contralor, sin consultar antes con su bancada, lo que generó una breve crisis política en el Cabildo.

El arquitecto y urbanista que lleva dentro, junto a su talento natural para el análisis y la visión de largo alcance, le llevó a ocupar la presidencia de las comisiones de Vivienda, Implan y Desarrollo Urbano, por ello pudo trabajar muy de cerca con el Instituto Municipal de Planeación de León (Implan) y el Instituto Municipal de Vivienda (Imuvi), proponiendo nuevas fórmulas de crecimiento habitacional, modelos de barrio, polígonos de actuación concertada, movilidad a partir de la obligación de ciclovías y a poner primero al peatón en el desarrollo en la ciudad.

Vendría luego su paso por la diputación federal, donde entendió de forma nacional la política y las necesidades de Guanajuato. Analítico y preciso, un día estudió una diferencia entre presupuestos para estados con poder de aportación económico similar. Y ganó con argumentos técnicos el que se doblasen los apoyos para Guanajuato.

Eso le llevó a obtener mayor atención de la élite política panista, y a emprender una nueva meta: la Alcaldía de León.

Cuando el gobernador Miguel Márquez Márquez le cuestionó el por qué quería ser alcalde, se tardó media hora en explicar con detalle los proyectos, análisis de las condiciones que vivía la ciudad y los riesgos de no atender los puntos críticos, de desplegar un plan de acción para resolver lo inmediato, lo importante y lo urgente.

La polarización que generó la pugna del ex acalde panista y hoy candidato de Morena a la Gubernatura, Ricardo Sheffield Padilla, por ser también candidato al mismo cargo, obligó a una mediación que concluyó con la elección de Héctor López Santilla, quien se convirtió en el actual alcalde de León.

Lejos de arredrarse se sostuvo firme. Y cumplió una promesa que se hizo. Dejaría fluir su carrera política hasta donde le alcanzara, nunca retrocedería por el sólo hecho de ocupar un cargo

Diego Sinhue siempre ha tenido una visión de largo aliento y enfoque glocal.

Entonces Márquez le ofreció que ocupase la Secretaría de Desarrollo Social (Sedeshu). Y así lo hizo. Su visión glocal le llevó a diseñar y echar andar el programa Impulso, un modelo de atención integral para las comunidades urbanas marginales y las zonas rurales.

Como titular de la Sedeshu pudo conocer más de cerca, amplificando su experiencia de ‘pueblear’ –un hábito que desde niño adquirió de su padre-, las necesidades de los municipios, de las comunidades, de la gente de a pie, como él. Reforzó su empatía con los sectores populares, con los campesinos, con las mujeres, con los jóvenes, con los más necesitados.

Por eso ahora que compite como candidato a la Gubernatura asegura que sabe ‘qué le duele a Guanajuato’, dónde hace falta trabajo, qué se tiene que hacer para empezar a cambiar un estado que si bien ha crecido económicamente aún tiene deuda con su gente.

Conozco los caminos de Guanajuato, sé lo que se necesita, lo tengo en mente porque soy perfeccionista. Eso es un defecto o una virtud, según se vea, me gusta meterme mucho a los detalles. Sé delegar, pero me aseguro de tener siempre el control. Soy exigente, no complicado (…)

La palabra vale, y mi palabra es difícil que la empeñe porque cuando la empeño la tengo que cumplir, es un tema que también me heredaron mis padres. Cada promesa que hago no es al aire, por eso estoy superconsciente de que estamos hablando de proyectos viables.

Sueño con un Guanajuato moderno, incluyente, un Guanajuato donde se respeten los derechos de personas, donde se tenga libertad de pensamiento y de opinión un Guanajuato que apueste a la mentefactura más que a la manufactura, que se apoye en la ciencia, la innovación y la tecnología, un Guanajuato con servicios de calidad en materia de Salud y Educación, un Guanajuato donde tengamos el crecimiento económico pero también el de los trabajadores, un Guanajuato donde el primer planteamiento sea la calidad de vida, un Guanajuato sustentable, un Guanajuato con una cultura de la paz donde la violencia y la inseguridad sean erradicadas de nuestro estado”.

En sus mensajes de campaña, Diego Sinhue habla de ese Guanajuato incluyente, de atender con la misma calidad que reciben los niños de León a los niños de Palomas, Xichú –comunidad rural donde inició su campaña la madrugada del Viernes Santo-, de que la mujeres de cualquier municipio pequeño tengan el mismo servicio de salud que las de Irapuato y se atienden en modernos hospitales públicos.

Además ha reconocido que el modelo de seguridad debe cambiarse, pues no está funcionando. La seguridad se ha convertido en la principal oferta de su campaña.

Desde el primer día en la contienda electoral ha estado ofreciendo propuestas de solución a problemas. Cada lunes presenta una solución macro con detalles. Así ha propuesto el Plan de Seguridad, la creación de la Secretaría de Medio Ambiente y Ordenamiento Territorial, y un programa de apoyo a las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (Mipymes).

También ha planteado la necesidad de una reforma político-electoral, la consolidación de la región Centro-Occidente como potencia comercial y turística.  Y asegura que ha llegado su momento para lograr estos y otros cambios. Apenas va un mes de campaña y la elección es el 1 de julio. Faltan dos meses para saber si podrá concretar su sueño.

-¿Por qué deberían creer en ti los guanajuatenses?

Primero, porque soy una persona que desde niño fui preparado para esto. Toda mi vida ha sido un entrenamiento para llegar a este momento. Por azares del destino, por cuestiones familiares, por cuestiones de la política, todo me ha preparado para este momento, creo que estoy en mi mejor momento.

Segundo, porque soy un hombre que donde he estado he dado resultados, soy honesto, soy una persona que tiene una genuina preocupación por los demás. Sólo hay dos tipos de personas que entramos en la política: los que entramos por vocación al servicio y los que entran a robar. No hay de otra.

Marco Tulio Cicerón perteneció a una familia plebeya y desde muy joven se fue a Roma para ser abogado. En Guanajuato, más de 2 mil años luego Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, quien admira al Senador romano, se ha preparado para ser ahora Gobernador.

También viene de una familia plebeya, donde la máxima que tienen es que: el trabajo todo lo vence.

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