Cuando salió de la prepa quería estudiar Historia, pero uno de sus tíos –el único abogado en una familia de médicos-, un hombre culto y educado, le convenció para estudiar Derecho. Si quería saber las causas del comportamiento humano, la ley le daría razones.

30 años después esa adolescente de Irapuato que al obtener su título de abogada, por la Universidad de Guanajuato, comenzó su carrera en 1984 como auxiliar de Sala donde cosía las fojas de expedientes, hoy es la titular del Poder Judicial en el estado de Guanajuato.

La magistrada Ma. Claudia Barrera Rangel es una mujer madura que goza las mieles de la llamada golden age, menuda, cabello lacio castaño a la garçon, elegancia sobria en el vestir, figura atlética gracias a su afición al ejercicio, no sólo es culta y amante de la Historia, es también una convencida de que la mejor sociedad es la que privilegia la comunicación, la que resuelve sus problemas a través del diálogo. Es una mujer que ha sabido transmitirle sensibilidad al Poder Judicial.

Estudié Derecho para tratar de entender por qué nos comportamos de determinada manera, cuáles son las razones para tomar una decisión (que afecta el curso de la vida). Porque además podía conocer la historia de vida de las personas en el pasado, podría entender el comportamiento de las personas en el presente, y entender (cómo podrían ser) en el futuro”, confía.

La Magistrada Barrera Rangel, conduce como presidenta, desde enero de 2018, el Supremo Tribunal de Justicia y el Consejo del Poder Judicial; cuenta con una maestría en Impartición de Justicia Civil y una larga trayectoria como jueza justo en materia civil

Mano de hierro con guante de seda bien podría ser un calificativo que aplica a esta mujer casada, con dos hijas, que tiene en su despacho dos cuadros con las figuras de Miguel Hidalgo y Benito Juárez, la bandera de México, en su escritorio una foto de su familia, algunas plantas que le dan el toque femenino al espacio,  y un gabinete repleto con libros varios y tomos de la Gaceta Judicial –documentos que consulta cotidianamente, pues ahí están ideas, noticias, controversias, nuevas jurisprudencias, literalmente un mundo legal-.

De su experiencia profesional recuerda el arribo, a los 22 años de edad, a San Felipe Torres Mochas –la ‘Francia Chiquita’ de Miguel Hidalgo-, a un juzgado menor donde aprendió lecciones mayores, las de la gente humilde que acudía a pedir justicia.

Para mí fue todo un reto, estar alejada de mi familia, regresar con ellos los fines de semana ( a Irapuato), buscar donde vivir, comenzar mi propia vida. Era un Juzgado Menor, pero con mucha importancia. La gente iba para buscar soluciones a sus problemas.

El convivir con gente sencilla que buscaba en un tercero la solución de sus problemas, gente que de verdad cree en la justicia, cree en las autoridades, cree en las instituciones, porque en un pueblo pequeño la opinión que vale es la del cura, del presidente municipal y del juez. Eso fue muy importante”, rememora.

Quizá por ello ha emprendido una nueva forma de conducir al Poder Judicial, pues desea que sea más cercano, más humilde, más eficiente y, sobretodo, con jueces y magistrados sensibles para con los ciudadanos que dirimen sus conflictos por la vía judicial.

Advertir cuáles son las áreas de oportunidad en toda institución, siempre en beneficio de los propios servidores públicos y del justiciable, me parece que esa parte se da hoy en el Poder Judicial. Aunque debemos hacer más, fortalecer esa sensibilidad que debe tener el juez, el servidor público, hacia todas aquellas personas que están sufriendo en la vida diaria, como puede ser por un divorcio o el reconocimiento de un hijo, por ejemplo.

“Son problemas los que maneja el Poder Judicial, aquí llega toda la miseria humana, siempre hay una parte que está peleando con otra. Y tienes que ser tan prudente en no lesionar más a esas personas que están en el problema, darles una solución.

Una solución apegada a la ley, una solución justa para que aquel que perdió se vaya también sabiendo que fue escuchado, hacerle entender el por qué no tuvo la razón, una solución para que puedan esas partes que están en conflicto cerrar su círculo y poder llevar una vida mejor”, expone la Magistrada Barrera Rangel.

El Poder Judicial, reitera su Presidenta, es hoy un espacio donde se tiene la oportunidad de ser escuchado por gente capacitada, sensible e imparcial que trata con respeto a los ciudadanos

Hacer que todo el personal que compone esta institución se comprometa en sostener esa misión es algo en lo que está trabajando la Magistrada Barrera, a través del ejemplo. Y lo resume con una analogía sencilla: si respetas al personal hará lo mismo con quien atiende, si amas lo que haces lo transmites y la gente alrededor lo percibe, se contagia.

En toda actividad profesional te debe gustar lo que haces, tienes que vivir tu experiencia profesional, sentirla, y ese sentimiento por sí solo se transmite a la gente, la capacitación es querer ser mejor en tu profesión, demostrar a la ciudadanía que tiene instituciones sólidas, confiables, y que no todo es malo.

“Tenemos que cambiar esa concepción de la ciudadanía de que los funcionarios públicos actúan con negligencia, pereza o prepotencia, y demostrarles que en el Poder Judicial somos servidores públicos y que estamos para eso, para servir, que nos capacitamos día a día, que no somos flojos, que no somos déspotas, que tenemos un trato humanitario, que tenemos un ambiente laboral sano, que estamos en realidad para servir.

Desgraciadamente cuando acudes al Poder Judicial es porque tienes un problema. Un problema que nos has podido solucionar tú mismo y que requieres de una persona imparcial para poder solucionar legalmente ese problema. Yo les diría a los ciudadanos que deben tener confianza suficiente en sus jueces, porque es gente comprometida y capacitada para atender. El Poder Judicial es un ente tan grande y tan sensible, que hay área de oportunidad, en el sentido lato de la palabra, para que tú mismo des una solución amigable a tu conflicto”, expone con emoción y una gesticulación sosegada. Se nota que ama lo que hace.

La Presidenta del Poder Judicial alienta a los ciudadanos a que antes de llevar la pelea personal a los juzgados se puedan dar la oportunidad de escucharse, en calma, conciliar, encontrar alternativas al conflicto a través del apoyo de mediadores, de lo que hoy conocemos como Justicia Alternativa.

Lograr una sociedad ideal es el que sepamos comunicarnos, el que sepa dialogar con mi par, y si tenemos una diferencia podamos escucharnos, y después de escuchar dar una solución. Siempre hay que ponernos en los zapatos del otro para poder entender (…)

Dentro del Poder Judicial tenemos que brindar los canales para que las personas, todos mis semejantes, puedan saber comunicarse, saber resolver su problema, qué mejor que lo excepcional sea que lleguen ante un juez, y lo habitual, lo cotidiano, sea que puedan solucionar su problemas únicamente dialogando”.

El Poder Judicial se está transformando también en la infraestructura para poder dar un mejor servicio a los ciudadanos, la Magistrada Barrera Rangel considera que un espacio digno hace que los trabajadores se sientan cómodos y realicen mejor su trabajo, además que las personas que acuden a los juzgados deben tener un servicio de calidad no sólo en el trato, sino en el sitio mismo a donde acuden.

Por eso se ha dedicado a promover la modernización y construcción de los Juzgados Menores. Bajo su gestión se han modernizado los juzgados en Celaya, Salamanca, Irapuato, San Miguel de Allende, San José Iturbide y  Purísima del Rincón.

Abasolo ahora cuenta un nuevo Juzgado Menor con instalaciones dignas y equipadas. Y se tiene proyectada la construcción de otros juzgados en los municipios de Apaseo el Alto, Romita y Silao

Otros avances sustantivos son el que Guanajuato esté a la vanguardia en juicios de oralidad familiar, en haber sido pionero en oralidad penal, y ahora en la oralidad mercantil. Además de tener una respuesta positiva de los ciudadanos a casi 15 años de implementarse el sistema de Justicia Alternativa.

Esto nos posiciona como un estado vanguardista, que tenemos que consolidar, pero estamos en un muy buen nivel”, extiende la Magistrada Barrera Rangel tras mencionar que hoy la Justicia Alternativa llega a todos, a través de los juzgados o a través de una unidad móvil que recorre los caminos de Guanajuato.

Finalmente expone que está promoviendo una mejor comunicación para que la población entienda cuál es el papel del juez y qué le compete, pues existe mucha confusión o se tienen visiones erróneas de lo que hacen.

No advertimos en realidad cuál es la función del juez, a veces se confunde su función con la del Ministerio Público. El juez no es de prevención, es de reacción al evento que ya se originó. Si usted está casado y tiene problemas y ahora desea divorciarse el juez está para atender la consecuencia. Si usted tiene un accidente de tránsito el juez esta para atender el resultado del accidente. Si usted comete alguna conducta indebida el juez está para sancionar esa conducta.

Lo que hacemos es la aplicación de la ley, pero no una aplicación fría, una aplicación arbitraria, sino atendiendo a los hechos que ustedes como personas nos vienen a plantear, los hechos que rodean esa circunstancia, y en base a las pruebas que nos presentan es que se hace un juicio de ponderación y valoración de pruebas para poder llegar a una solución, a una sentencia, a un veredicto.

No es que el juez tenga que andar investigando, no es que el juez tenga que allegarse a los hechos, son las partes las que proporcionan al juez esos insumos para que el juez pueda tomar una decisión. El juez únicamente visualiza, analiza, valora aquello que le plantean las partes y que le dan como herramientas para que tome una decisión.

Nos falta cultura, y ética, en la profesión que deseamos ejercer o desarrollar, desde el abogado litigante en tener la honestidad de hablar con su cliente y darle a conocer todas las aristas que puede pasar en un juicio y no echar culpas por, a lo mejor, el mal planteamiento de una demanda, el mal planteamiento de una contestación y pues, bueno, asumir cada uno nuestras propias responsabilidades. Eso se llama ética profesional”, se extiende la Presidenta del Poder Judicial.

En el ideario de esta mujer el cambio sustantivo que requiere la nación, el estado, el municipio, la comunidad, para tener una mejor convivencia, si bien la Historia nos marca preceptos que se han inscrito en las legendarias tablas de la ley de Moisés o el Código de Hammurabi, la mejor solución radica en la educación de padres a hijos.

En todo lo que hagas pensar que serás tu principal juez, y los jueces más duros que tú serán tus propios hijos”, redondea esta mujer que hoy hace que el Poder Judicial tenga hoy sensibilidad.

  • Estudio fotográfico: Leopoldo Smith