Cuando revisaba lo que ocurría en el mundo virtual el 11 de mayo de 2012, Angélica Olguín Carrillo se enervó por lo que se decía a través de Facebook.

Sentada frente al ordenador en una oficina en León donde laboraba, en el CIO (Centro de Investigaciones en Óptica), observó en la red un aglutinarse de estudiantes que reclamaba la democratización de ideas en los medios al candidato presidencial del momento; que terminó, lastimosamente, escondido en el sanitario de la Ibero de Santa Fe, en CDMX. Era Enrique Peña Nieto, quien pese a todo sería Presidente de México.

Había nacido el movimiento #Yosoy132. Y Angie, como le llaman los cercanos, decidió que era momento de hacer algo distinto. Y se sumó al grupo junto con otros jóvenes universitarios que buscaban cambiar su realidad.

Espigada, alargada con aires de ballet, cabellera lacia caramelo y profundos ojos esmeralda, Angélica Olguín es el rostro fresco en Guanajuato de un movimiento político que aspira a gobernar México. Apenas tiene 32 años y ya lleva un combate, lejos de rencores, que merece atención.

Ambientalista, pro-PETA y fiel “pejezombie” -como se declara divertida-,  desde Dolores Hidalgo, Angélica Olguín pelea a brazo partido ser diputada federal por el Distrito 4 bajo las siglas de Morena

La joven candidata recorre a pie su distrito hablando de frente a la gente para escuchar y compartir ideas.

Yo sentí, me llegó mucho lo que estaba sucediendo allá (en CDMX), y luego me enteré que estaban convocando en León. Y dije ‘Tengo que ir. No me puedo quedar sin ser parte’ (…)  Siempre me he preocupado por la situación que estamos viviendo con los gobiernos. Y, también, siempre me quejaba, y me quejaba, y me quejaba, pero no hacía nada (…) y entonces dije –frente a lo que ocurría con Enrique Peña Nieto-, yo también tengo que canalizar ese enojo, esa desesperación en organización, en alzar la voz. Hacía falta”, se expande Olguín en el recuerdo del día en que nació el movimiento #Yosoy132, y con él su interés por el activismo y la política.

En entrevista con Ruleta Rusa, una de las fundadoras de Morena en Guanajuato se abre al diálogo, expone que la radicalización no es su vía, plantea posibilidades frente a lo que observa, siente el pulso social de un Guanajuato que aspira a algo más allá de lo expuesto, se enfrenta a la realidad que está cambiando. Es lúcida, no radical.

Ha emprendido una campaña de convencimiento, con un estilo de diálogo directo, de tocar puerta por puerta, de acercarse a la gente en las calles, plazas, en sus hogares, en todos los municipios del distrito donde se circunscribe su empeño por transformar ese otro Guanajuato, el de las zonas rurales, que dice merece ser también parte del desarrollo social.

Tengo que decirlo, desde 2006 que fue la primera vez que me toco votar, ya votaba por Andrés Manuel, que es el único que creo que tiene un proyecto que garantiza un gobierno distinto al que conocemos (…) (después del #Yosoy132) decidí definirme, en redes sociales hay mucha respuesta pero en trabajo de calle pocos se atreven a realizarlo y darle el seguimiento. Por eso ingresé a Morena.

Estuve en el primer Comité Municipal de Morena, en 2013, soy miembro fundadora, después me invitan a ser promotor de la Soberanía Nacional en 2014, donde nuestro objetivo era reunir firmas en consulta ciudadana para la reforma energética, y lo conseguimos -el número de firmas-, pues hubo mucha participación en Dolores Hidalgo y San Miguel de Allende, territorios que me tocaba trabajar, pero ya sabemos que Peña Nieto rechazó la consulta y en que terminó esta triste historia de la reforma (…)

Mi papá me decía, cuando ingresé a la política: ‘Te vas a decepcionar. No va a pasar nada’. A mi mamá le chocaba, decía que la política era aburrida, yo les decía ‘déjenme, ya hicieron su parte, les pido que me apoyen y me respeten, y si me voy a decepcionar pues lo haré, pero ¿qué tal si se logra algo?’ Ahorita me apoyan muchísimo, están supercontentos, me acompañan a las brigadas, están informando. Mi ingreso a Morena fue por definirme, pues me quejaba mucho pero no hacía nada”, expone Olguín sobre su ascendente carrera en un partido que está creciendo en Guanajuato.

Su familia se dedica a la producción y exportación del azulejo artesanal, antes eran comerciantes y decidieron emprender. El taller está en una zona rural. Desde los 11 años de edad vive en Guanajuato, luego que su familia llegó a Dolores Hidalgo emigrando de la Ciudad de México.

En el campo de Dolores Hidalgo, Angélica Olguín comenzó a convivir con gente necesitada, a sensibilizarse de sus carencias, y por ello decidió convertirse primero en activista y luego hacer política

Olguín ha depositado especial atención a las zonas rurales, a donde busca se traslade la igualdad de oportunidades para las personas que ahí viven.

Siempre he sido una persona humilde, así me lo han enseñado en casa, provengo de una familia con valores, soy muy compartida y me preocupa la gente, porque el hecho de que yo no tenga ninguna carencia no significa que no pasa nada.

Desde antes de la candidatura –fui enlace distrital de Morena en 2015- ya recorría todos los puntos del distrito, dándole prioridad a la zona rural y me ha hecho crecer mucho de manera personal, porque uno se queja de muchas cosas, banales casi todas, porque cuando te das cuenta de la situación que realmente vive la mayor parte de la población, entiendes. Ver esa situación y escuchar a la gente decir ‘es que no se trata de que nos mantengan, sino igualdad de oportunidades’.

Busco que el hecho de haber nacido en la sierra, en las comunidades, no sea una limitante para poder desarrollarse, que el que quiera ser doctor o abogado lo pueda lograr. Me dicen que soy populista, pero yo los invito a que me acompañen a caminar, a hablar con la gente de frente, la gente necesita ser escuchada, se siente olvidada”, dice –con melódica voz de locutora-, esta joven mujer que egresó de La Salle, en León, como licenciada en Comunicación.

El distrito por el que compite Olguín, quien calza botas color uva de Flexi, pantalón de mezclilla y blusas sencillas, con un sombrero de paja y en mano la revista Regeneración– la propaganda impresa de Andrés Manuel López Obrador-, ya fue ganado por el priista Francisco Arroyo Vieyra –actual embajador de México en el Uruguay- en 2003.

Y también por la panista académica intelectual e impulsora de la Red Médica de la Universidad de Guanajuato (UG), Margarita Arenas (en 2006): por la ex panista Ruth Lugo Martínez, ahora candidata del PRI para la Presidencia Municipal de Guanajuato Capital (en 2009); la priista María Esther Garza (en 2012); o la hija de Arroyo Vieyra, Erika Arroyo Bello (en 2015).

Reducir el salario de los diputados federales y hacer que ese dinero se entregue para construir  nuevas universidades -como lo han hecho ya en 7 estados diputados de Morena-,  impulsar mejoras en la calidad de vida de la gente en comunidades rurales y entregarles respuestas viables, son parte de sus propuestas

La candidata recorre cada semana a pie las comunidades del distrito por el que compite.

En un escenario de invectivas Angélica Olguín, la candidata de Morena que aspira ser diputada federal,  tuerce ligeramente los labios al hablar de la competencia que tiene en los derroteros de la náutica política.

Su rival más serio en la votación para obtener la diputación federal es Juan Carlos Romero Hicks, ex rector de la Universidad de Guanajuato, ex Gobernador, y senador con licencia, y para la joven mujer que calza botas uva y un sombrero de paja en su recorrer los pueblos, Hicks es una persona inteligente, un contrincante al que saluda en los pueblos mineros, sin aspavientos, pero que representa un modelo agotado.

Es más de lo mismo. Lo veo como un funcionario público gris. Tendrá experiencia, o como le digo yo, él ha sido un ‘chapulìn’ al estar pasando de un puesto a otro. Hay mucha gente a la que le he preguntado y ni siquiera lo conocen en la zona rural.

Hay otra gente que tiene enojo a raíz de su gestión que no ha sido para la mayoría. A mí no me intimida que tenga esa experiencia, pero podemos hacer un contraste y decir que yo soy una nueva cara que está haciendo una nueva forma de hacer política”, expresa Angélica mientras curva sus labios en una sonrisa.

La pelea electoral se antoja complicada para esta joven, pero eso no la arredra. Tiene claridad en lo que busca.

  • Fotos: Especial